El Jefe de Unidad de Eibar pretendía imponer una sanción por no pasar la revista de armas estando de baja.

 

14/09/11

Unos pocos jefes creen firmemente que la "empresa" es suya y en Eibar tenemos un claro ejemplo.

En lugar de limitarse a comunicar a la compañera que finalizado el plazo para pasar la revista de armas en Eibar y que cuando mejorara de sus dolencias, debería realizar la gestión en Erandio, el Jefe de Unidad prefirió jugar a ser Dios y a aplicar Justicia, SU JUSTICIA.

Como decíamos no se limitó a cursar la consabida carta certificada (para estos menesteres no hay crisis, para tocar las narices al ertzaina siempre hay dinero) que le informa de las fechas de la revista, etc., sino que había que insistir, había que molestar a la agente llamándole por teléfono para recordarle lo que ya le decía la carta. Y ni siquiera le preguntaron qué tal se encontraba, si podía acudir, no, no, ¿para qué? Para estos irresponsables es más importante el cumplimiento de un mero trámite administrativo que la salud de los ertzainas.

El hecho de que la compañera no acudiera a Eibar, recordar que estaba de baja, fue interpretado por el Jefe de Unidad como una desobediencia o incumplimiento de las ordenes o instrucciones de los superiores y parece que le molestó. Pues en lugar de informar a sus superiores no se le ocurrió otra cosa que "ponerse la toga" y hacer de justiciero. Para ello abrió un expediente a la compañera. Obviamente esta acción del Jefe de Unidad parece más propia de quien tiene una clara animadversión hacia la compañera (quería sancionar a toda costa y no sabía cómo), que de un competente Jefe de Comisaría.

En este caso, la incompetencia es acumulativa y lo es por dos motivos, el primero porque un Jefe de Unidad no puede incoar un expediente por ese motivo y el segundo porque una vez tomada la temeraria decisión de hacerlo, no tenía ni la más remota idea de como hacerlo. Como se argumentaba en el dicho popular: "Manolete, si no sabes torear pa'que te metes". La asesoría de Si.P.E. le recuerda en las alegaciones la cantidad de irregularidades que ha cometido y en lugar de reconocerlo y de archivar el expediente intenta arreglarlo cometiendo otra barbaridad, pretendía utilizar el Art. 105.2 de la Ley 30/1992, que establece que "Las Administraciones Públicas podrán rectificar en cualquier momento, de oficio o a instancia de parte, los errores materiales, de hecho o aritméticos existentes en sus actos" para seguir en "sus trece" de meter unos días a la compañera. ¿Pero qué se creía, que estaba jugando al mus con las asesorías de los domésticos? ¿Esto es para algunos jefes un expediente disciplinario? ¿Un juego? Qué poco cuesta a algunos tratar de jugar con las alubias de los trabajadores.

En serio, pero qué le importa a un Jefe de Unidad si un agente que está de baja pasa o no la revista de armas antes o después. ¿No tiene cosas más importantes de las que preocuparse?

Como véis no hablábamos por hablar, en lugar de un mero gestor, este Jefe debe pensar que la Administración es suya y que puede hacer a su antojo. Por suerte para él, alguien con un poco de conocimiento le ha debido dar un tirón de orejas a tiempo y debe haberle explicado cómo trabaja la asesoría de Si.P.E.

Al final del expediente el Jefe de Unidad decidió Acordar la inexistencia de responsabilidad de la compañera.

Ares, deje de gastarse el dinero en su fiesta y dedíquelo a formar al personal, que como se puede constatar hay algunos jefes que lo más cerca que han visto algunas normas de aplicación en el quehacer diario, ha debido ser en las películas policíacas "yanquis".

Si.P.E., tu mejor defensa; tu única opción.